empresas fintech

El término Fintech no es nuevo ya que desde hace años se refiere simplemente a la aplicación de la tecnología en la industria de servicios financieros. Sin embargo, en los últimos años ha adquirido especial relevancia debido a la entrada de las empresas fintech o start ups que ofrecen servicios financieros digitales end to end y que han venido a causar disrupciones en la industria financiera.

 

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Estas empresas nacen y se desenvuelven en un ambiente de cambio continuo; y a pesar de contar con innegables capacidades en el ámbito de la tecnología, disponen de tiempo y recursos muy limitados para alcanzar un nivel de desarrollo que les permita sobrevivir. Es por ello que ya sea para lanzar un proyecto concreto o para emprender la transformación digital de una compañía, hay mucho que aprender de sus buenas prácticas.  

En las empresas fintech la cultura se centra en el cliente y en su experiencia

Esto puede parecer obvio pero en muchas empresas, aún cuando se han definido segmentos de clientes, el foco sigue siendo el producto que se tiene que vender para alcanzar la metas del mes o del trimestre.

En un enfoque customer centric es necesario partir de la definición de un buyer persona y describir claramente sus características, intereses, necesidades y sobre todo cuál es el problema o pain point al que se va a dar solución, así como la forma en que va experimentar el producto o servicio que ofrecemos (UX). Las empresas fintech se obsesionan con la mejora de la experiencia del cliente, es por ello que los clientes objetivo participan en el diseño de los productos, de las interfaces, de los customer journeys; y una vez lanzado el producto o servicio, se recoge información para aprender de cada interacción con el cliente.

Selección del problema a resolver

Las empresas fintech optan por resolver los grandes problemas que afectan a sus buyer personas, por ejemplo  la falta de velocidad debido a procesos largos y complejos, la falta de personalización o una pobre experiencia con el producto. A pesar de resolver grandes problemas, siguen el principio KISS (keep it simple, stupid) y se enfocan en el elemento diferenciador que mejorará la experiencia. Por ejemplo el proceso de onboarding que es clave y debe ser lo más sencillo y fluido posible.

 

Metodologías ágiles

El uso de metodologías de trabajo como Scrum o Kanban es muy común en las empresas fintech y en las start ups en general. Se busca desarrollar  un mínimo producto viable que sea funcional, que pueda lanzarse al mercado y que pueda perfeccionarse o sofisticarse en procesos iterativos. El trabajo es desarrollado por equipos compactos y multidisciplinarios integrados por expertos en tecnología y expertos de negocio; y estos equipos trabajan con un objetivo y una lista de tareas concretas a desarrollar en periodos cortos de tiempo que generalmente van de una a tres semanas. En comparación con el enfoque tradicional en el que se desarrollaban proyectos de muy largo plazo y en el que las áreas de negocio y tecnología solían trabajar en silos, las metodologías ágiles ofrecen niveles muy altos de eficiencia.

Cultura centrada en los datos

Las empresas fintech son organizaciones data driven, en las que no hay mucho espacio para la intuición y en las que no se tiene miedo al cambio si los resultados analíticos lo sugieren. Desde las estrategias comerciales hasta el cambio de una creatividad o del color de un botón de la web, se deciden con base en el análisis de datos. Por esta razón, se implementan los procesos automáticos, controles, alarmas y KPI’s necesarios para controlar la veracidad de la información; y todos los colaboradores se saben responsables de la calidad de datos. Adicionalmente se tiene especial cuidado en la elección de los KPI’s y en el diseño de los cuadros de mando para el seguimiento financiero, operativo, de marketing, etc.

En definitiva, las empresas fintech viven en un ecosistema en constante cambio y con escasez de recursos en el que la eficiencia es un factor clave para la supervivencia. En este entorno  han tomado fuerza principios como la obsesión por la experiencia del cliente, la cultura de la organización data driven o las metodologías ágiles; buenas prácticas que podemos aplicar al momento de emprender proyectos en las empresas tradicionales.

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