El cliente de un retail ya no es el mismo que hace unos años. Ha evolucionado al mismo tiempo que lo han hecho sus fuentes de información hasta convertirse en un consumidor 4.0: se informa a través de internet, de las redes sociales, y de su red de contactos, tanto de los más cercanos (amigos y familiares) como los de internet (contactos de redes sociales o influencers).