Metodología agile

La metodología Agile nace a principios del siglo XXI como necesidad de corregir determinadas prácticas ineficientes en el desarrollo de proyectos y se ha convertido en un modelo estandarizado que aplican grandes empresas nacionales e internacionales para optimizar sus recursos en la gestión de proyectos.

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Aunque se desarrolló originariamente para el sector informático, concretamente en el campo de perfeccionamiento de softwares, gracias a los buenos resultados obtenidos, su aplicación se lleva a cabo en otros segmentos de negocio y proyectos de innovación.

La metodología Agile aplicada al desarrollo de proyectos permite:

  • Tener una visión global del proyecto.
  • Asignación de mini proyectos e hitos para el equipo.
  • Incrementar el proyecto en fases.

Las metodologías ágiles no siempre son fáciles de implantar, porque en su aplicación hay que tener en cuenta el propio proyecto, su dificultad y los distintos actores que intervienen en él.

El método Agile se basa en 4 pilares fundamentales y 12 principios que se deben aplicar para obtener los resultados más eficientes.

Pilares esenciales de la metodología Agile

Cabe destacar que la metodología Agile se centra más en personas que en procesos, además de en la adaptación, mutación y cambio para satisfacer al cliente.

  1. Valoración de las personas y las relaciones sociales por encima de herramientas y procesos.
  2. Colaboración directa con el cliente para mantener una relación más participativa y cercana.
  3. Priorización funcional del producto por encima de la acumulación y exceso de documentación.
  4. Responder de forma ágil y efectiva a los imprevistos y cambios que puedan haberse desarrollado en el plan inicial.

La metodología Agile rompe con los esquemas de los proyectos planificados linealmente, formas de trabajo tradicionales poco productivas y demasiado prolongadas en el tiempo. De este modo se pueden ejecutar proyectos basados en entregas más rápidas y flexibles con la puesta en práctica de planificaciones rigurosas y exhaustivas, que tienen en cuenta las novedades y modificaciones que pueden surgir a lo largo del proyecto.

Los 12 principios de la metodología Agile

Para poder aplicar este método es imprescindible ceñirse a estos 12 principios fundamentales:

  1. Perseguir la satisfacción del cliente e informarle periódicamente del estado del proyecto.
  2. Los nuevos cambios y requisitos son bienvenidos y se valoran como un modificaciones positivas.
  3. La división del trabajo se realiza en fases temporales productivas divididas en semanas, quincenas, etc.
  4. Posibilidad de medir el progreso.
  5. La forma de ejecutar los proyectos debe garantizar en sí misma la continuidad del proyecto (desarrollo sostenible).
  6. El equipo debe trabajar de forma coordinada y en conjunto, utilizando el método Scrum, como una práctica efectiva y esencial para la correcta organización y desarrollo del trabajo.
  7. Las conversaciones entre los integrantes del equipo y/o el cliente deben llevarse a cabo en persona, para comunicar de forma eficaz los mensajes.
  8. Es necesario infundir motivación y confianza a los miembros que forman parte del proyecto para obtener procesos existosos.
  9. Excelencia técnica y buen diseño. En la metodología Agile, la calidad del trabajo y la presentación forman parte del conjunto.
  10. Se impone la ley de la simplicidad. Las tareas deben ser lo más sencillas posible. En caso de no poder simplificarlas se tendrá que dividir en iteraciones para reducir su nivel de complejidad.
  11. Equipos autogestionados. Aunque es necesario que exista una figura que monitorice los equipos de trabajo, éstos deben ser capaces de organizarse por sí mismos.
  12. Adaptación a las circunstancias cambiantes. Es imprescindible que los profesionales que ejecuten los proyectos puedan adaptarse a las distintas circunstancias y modificaciones que puedan surgir durante el proceso.

El concepto Scrum en la metodología agile

Scrum es un proceso en el que se aplican de manera regular un conjunto de buenas prácticas para trabajar colaborativamente, en equipo, y así obtener el mejor resultado posible de un proyecto.

En Scrum se realizan entregas parciales y regulares del producto final, priorizadas por el beneficio que aportan al receptor del proyecto. Por ello, Scrum está especialmente indicado para proyectos en entornos complejos, en los que se necesita obtener resultados inmediatos y en los que los requisitos son cambiantes o poco definidos. En definitiva, donde la innovación, competitividad, flexibilidad y productividad son fundamentales.

Además, esta metodología ayuda a resolver ineficiencias, ya que se asegura que al cliente se le entrega lo que necesita sin sobredimensionar el coste y con la mejor calidad.

La metodología de trabajo Scrum se desarrolla en iteraciones que se llaman sprints, y suelen ser de 2 semanas (aunque pueden ser de más, según las necesidades del equipo y el proyecto). Cada iteración tiene que proporcionar un resultado completo, un incremento de producto final que sea susceptible de ser entregado con el mínimo esfuerzo al cliente cuando lo solicite.

El proceso parte de una lista de objetivos o requisitos, que el cliente prioriza según el valor que le aportan, y su coste en función del esfuerzo y la definición de hecho.

La planificación de las iteraciones pasa por una serie de fases:

  1. Selección de requisitos por parte del cliente (Product Owner) que se quieren alcanzar. Para ello, será necesario entregar al equipo una lista de requerimientos priorizada, y que pueda ser alcanzable en cada iteración.
  2. Planificación de la iteración: el equipo elabora la lista de tareas de la iteración necesarias para desarrollar los requisitos seleccionados. La estimación de esfuerzo se hace de manera conjunta y los miembros del equipo se auto asignan las tareas. En este sentido, se autoorganizan para trabajar incluso en parejas (o grupos mayores) con el fin de compartir conocimiento (creando un equipo más resiliente) o para resolver juntos objetivos especialmente complejos.
  3. Ejecución de la iteración (Sprint); Se hacen reuniones diarias de menos de 15 minutos para identificar que todos puedan entender el grado de avance en el que se encuentran dentro del sprint, con el fin de identificar y prever posibles obstáculos que puedan aparecer. Además, suele hacer una reunión de refinamiento que puede dar como resultado la inclusión de nuevas tareas, o el aplazamiento de otras.
  4. Inspección y adaptación

El último día de la iteración se realiza una reunión de revisión en la que el equipo presenta al cliente los requisitos completados en la iteración, en forma de incremento de producto preparado para ser entregado, con el mínimo esfuerzo. En esa mismo reunión, el equipo analiza cómo ha sido su manera de trabajar y cuáles son los problemas que podrían impedirle progresar adecuadamente, mejorando de manera continua su productividad.

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